GRUPO SERENIDAD DE ALCOHOLICOS ANONIMOS
UNA NUEVA VIDA LIBRE DE ALCOHOLISMO


*PRIMER PASO
 
ADMITIMOS QUE ERAMOS IMPOTENTES ANTE EL
ALCOHOL, QUE NUESTRAS VIDAS SE HABIAN
VUELTO INGOBERNABLES



 

*Pasos hacia la recuperación física (1o.)                                                          Paso de Reflexión

 

             1 —¿A quién le agrada admitir la derrota definitiva? Prácticamente a nadie, por supuesto—. Todos nuestros instintos naturales se rebelan ante la idea de que somos impotentes. Es algo verdaderamente espantoso admitir que nosotros, con la copa en la mano, hemos torcido nuestras mentes hacia una obsesión de beber en forma tan destructiva que solamente un acto de la Providencia pudo remover.
               2 Ningún fracaso es tan doloroso como éste. El alcohol se ha convertido ahora en un salteador rapaz que nos despoja de las  facultades de la voluntad para resistir a sus demandas. Cuando aceptamos este hecho, nuestra derrota es completa.
            3Pero al ingresar a A.A., cambia muy pronto el punto de vista respecto a esta humillación. Nos damos cuenta de que únicamente admitiéndola seremos capaces de dar los primeros pasos hacia nuestro fortalecimiento y liberación. La aceptación de nuestra impotencia se convierte, finalmente, en el firme cimiento sobre el cual podemos edificar una vida útil y feliz.
              4 —Es muy poco el provecho que puede obtener el alcohólico que ingresa a A.A. si no se da cuenta desde luego, de su devastadora debilidad y consecuencias. Hasta que no la reconozca humildemente, su sobriedad, si acaso logra alguna, será muy precaria y no encontrará una felicidad verdadera. Una larga experiencia comprueba, sin lugar a duda, que ésta es una de las verdades de A.A.—.  Este es el principio de que no encontraremos  firmeza duradera para vivir sobrios hasta que no admitamos la  completa derrota. Es uno de los fundamentos sobre los que ha crecido y florecido nuestra asociación.
            5 Muchos de nosotros nos rebelamos cuando nos desafiaron a admitir la derrota. Nos acercamos  a A.A. esperando que se nos enseñara a tener confianza en nosotros; y nos dijeron que en lo que al alcohol respecta, la confianza en sí mismo no sirve para nada; de hecho es un verdadero riesgo. Nuestros Padrinos nos dijeron que éramos víctimas de una obsesión mental, tan sutilmente intensa, que ningún poder humano podría destruirla. Nos dijeron que con la sola voluntad, y sin ninguna 
ayuda, era imposible vencer esa compulsión. Profundizando implacablemente sobre el problema, nos indicaron que nuestra creciente susceptibilidad al alcohol la llaman alergia.  El  alcohol,  convertido en tirano, esgrimió una espada de dos filos contra nosotros: primero nos hizo víctimas de una urgencia irracional que nos condenó a seguir bebiendo,  y  segundo,  de  una alergia orgánica que al tiempo nos destruiría. —Pocos han sido, sin duda, los que en tales asaltos han logrado el triunfo en un combate mano a mano. Es un hecho demostrado por las estadísticas que casi nunca puede un alcohólico salvarse por sus propios recursos. Y esto ha sido cierto, sin duda, desde que el hombre empezó a beber vino—.
        6 —En los primeros tiempos de A.A., únicamente los casos más desesperados pudieron aceptar esta amarga verdad. Aún esos desesperados, tenían frecuentemente dificultades para darse cuenta cabal de que estaban desahuciados, pero los pocos que se percataron de esa verdad se agarraron a los principios de A.A. con el mismo fervor que el náufrago asido al salvavidas; y casi invariablemente obtuvieron una mejoría. Tal es el por qué, en la primera edición del libro “Alcohólicos Anónimos”, publicada (1939) cuando nuestra asociación era pequeña, tratamos únicamente casos en los cuales se había tocado fondo. Muchos alcohólicos menos desesperados intentaron seguir nuestro programa, pero sin éxito; porque no podían admitir su total incapacidad para controlar el alcohol—.
         7 —Es muy satisfactorio hacer constar que en los años siguientes la situación ha cambiado. Alcohólicos que todavían conservan su salud, su familia y su posición económica, comienzan a darse cuenta de su incapacidad para controlar la bebida. Al crecer este problema, se sumaron otros más jóvenes y que no tuvieron que pasar por el infierno de estos últimos diez o quince años que nosotros pasamos. En virtud de que el Primer Paso requiere la admisión de la ingobernabilidad de nuestras vidas, ¿cómo pudieron esta clase de personas dar este paso?—. 

         8 Obviamente, fue necesario “levantar” el fondo que muchos de nosotros habíamos tocado, para que otros lo vieran de cerca. Repasando nuestros historiales de bebedores podríamos demostrar que años antes de que nos diéramos cuenta, ya habíamos perdido el control; que desde entonces ya no bebíamos por hábito únicamente, y que en realidad era el comienzo de una progresión fatal. A los que lo dudan, podremos decirles: Quizás usted no es un alcohólico, después de todo. ¿Por qué no hace la prueba de beber controlándose y teniendo en cuenta lo que le hemos dicho acerca del alcoholismo?. Esta actitud produce resultados prácticos e inmediatos. Entonces, se ha descubierto que cuando un alcohólico ha sembrado en la mente de otro la verdadera naturaleza de esta enfermedad, esa persona se dirá: Puede ser que estos A.As. tengan razón. —Después de algunos experimentos de esta clase, algunas veces, años atrás de que se presentaran dificultades extremosas, regresaba convencido—. Había tocado fondo, ciertamente, como cualquiera de nosotros. Se había convertido en nuestro aliado.
          9—Por qué tanta insistencia respecto a que cada A.A. necesita primero tocar fondo? La respuesta es, porque muy pocas personas tratan sinceramente de llevar a la práctica el programa de A.A. si no tocan su fondo. Porque la práctica de los Once Pasos restantes significa la aceptación de juicios y actitudes que casi ningún alcohólico, si está bebiendo puede siquiera soñar en aceptar. *1)¿Quién desea ser rigurosamente honrado y tolerante? 2)¿Quién quiere confesar sus errores a otra persona y 3)reparar los daños que ha causado? 4)¿A quién le interesa saber acerca de un Poder Superior, de la meditación y la oración? 5¿Quién es capaz de sacrificar su tiempo y sus energías llevando a los que sufren el mensaje de A.A.? El alcohólico típico, egocéntrico en extremo, no se siente atraído por esas acciones, a menos que para salvar la vida tenga que practicarlas—.
         10El látigo del alcoholismo nos ha obligado a ir a A.A. Ahí descubrimos la naturaleza de nuestra situación fatal; y sólo entonces, se han abierto nuestras mentes a la convicción, porque hemos sentido lo que es la agonía. Estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para liberarnos de esta despiadada obsesión.

 



*Cinco conceptos básicos 

Cualidades de este paso: Sinceridad, honradez y tolerancia
 


 

Primer Paso

Cuarto Paso

Septimo Paso

Decimo Paso

Segundo Paso

Quinto Paso

Octavo Paso

Undecimo Paso

Tercer Paso

Sexto Paso

Noveno Paso

Duodecimo Paso

                                                                                                                                                  


 


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